lunes, 17 de enero de 2011

Proceso electoral de "alto riesgo"

En la edición del 17 de enero de 2011, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Partidos son los culpables del ambiente ríspido y de confrontación, culpan las ONG
En el estado se vive un proceso electoral de “alto riesgo”: Tlachinollan y Redgroac
Citlal Giles Sánchez
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Chilpancingo, 16 enero.
Organizaciones sociales vislumbraron, a 15 días de que de la elección de gobernador en Guerrero, un proceso de “alto riesgo”.
En un comunicado, la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos (Redgroac) y el Centro de Derechos Humanos de La Montaña, Tlachinollan destacaron que en la entidad los ciudadanos enfrentan una serie de violencia “sin precedentes”. Tan sólo en los primeros 15 días del año, se han registrado 78 muertes violentas, en las que predomina la crueldad y el deceso de población pobre y joven.
“Lo más deleznable es la inacción del gobierno y la indiferencia ante el drama que vivimos y su insensibilidad para contener la violencia y el derramamiento de sangre”, criticaron.
Los organismos sociales destacaron que a menos de 15 días de que se dé en Guerrero la elección de gobernador, vislumbran “un escenario electoral de alto riesgo”, debido a las condiciones sociales en que está el estado.
Culparon a los partidos políticos de crear un ambiente ríspido que alienta la confrontación y la descalificación y lo más grave es que han aparecido grupos que buscan atentar contra el proceso electoral. Recordaron el caso de la agresión del representante de la coalición Guerrero nos Une ante el Instituto Estatal Electoral, Guillermo Sánchez Nava.
“Es lamentable que ningún candidato esté contribuyendo a distender este ambiente y más bien se busquen estrategias mediáticas para echarle más leña al fuego. Esta belicosidad pone en alerta a una población desencantada por la forma en cómo se ha gobernado en nuestro estado y por la falta de compromisos claros en el respeto de los derechos humanos, sobre todo el derecho a la vida y a la seguridad”, señalaron.
Las organizaciones sociales criticaron que durante el tiempo de las campañas electorales predominó la ausencia de propuestas y compromisos en materia de derechos humanos, rubro que “han sido eludidos por los candidatos, y en algunas ocasiones han sido utilizados para formular pronunciamientos huecos que rayan en la demagogia”.
Por ello, destacaron que el gran desafío de los candidatos y los partidos es recuperar la confianza de los electores, escuchar y atender sus demandas, implementar cambios de fondo y desterrar la corrupción.
“Deben asumir el compromiso de que los derechos humanos y los derechos colectivos formarán parte del eje transversal de un gobierno que aspira a consolidar una democracia nutrida con la fuerza de las ciudadanas y ciudadanos”, puntualizaron.
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miércoles, 12 de enero de 2011

Carta aclaratoria de EL FARO DE LA COSTA CHICA

Del Faro de la Costa Chica
A la Opinión Pública
Marquelia, Gro., a 11 de enero de 2010
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Este martes 11 de enero comenzó a difundirse por la red electrónica un mensaje como muchos otros que a lo largo de esta campaña se han diseminado entre personas interconectadas en la WEB, con información no oficial y proveniente de fuentes no identificadas plenamente. El mensaje es atribuible a este medio, enlodando aún más la campaña por la gubernatura y metiendo al Faro de la Costa Chica en medio de ese pestilente pantano.
Hasta ahora, muchos mensajes se han venido difundiendo desde una decena de correos, de uno y otro bando. Muchos, de plano, llegan desde los mismos correos de los candidatos, conteniendo información no publicable dado que carece de fuentes y testimonios, y sólo se trata de asuntos que denostan al adversario.
En la escena pública, los candidatos y sus respectivos voceros se acusan mutuamente de guerra sucia, pero en los archivos de la WEB está todo documentado: panfletos electrónicos de uno y otro bando, que si se exhibieran o se hiciera eco de ellos, como los candidatos y sus asesores pretenden, ninguno quedaría a salvo y se vería el verdadero rostro de esta guerra por el poder.
La diferencia ahora es que el mensaje de referencia está siendo atribuido a El Faro de la Costa Chica, y se emite desde el correo: elfarodelacostachica@yahoo.com.
Por este medio informamos, para que quede constancia pública, que, primero, el correo oficial del Faro es elfarodiario@gmail.com, el cual desde nuestros inicios ha venido usándose como contacto para nuestros lectores, anunciantes, denunciantes y más.
Segundo, que El Faro no hace ni participa en contracampañas. Este medio no ha publicado ni publicará libelo alguno que llegue a nuestra redacción por la vía extraoficial, y de manera anónima, en el caso de partidos y candidatos. Al contrario, nos hemos preocupado por ampliar la cobertura de esta campaña más allá de nuestras posibilidades, aumentando páginas aun cuando eso significa elevar nuestros costos de producción; porque nuestro interés es darle al lector el mayor número de elementos posible, con relación a los actos de campaña, para que sea capaz de interpretarlos y tomar una decisión con conocimiento de causa.
Tercero, todo lo publicado en este medio tiene nombre y apellido. Muy particularmente se exige que la sección editorial no sea una sección anónima, e incluso por eso eliminamos de nuestras páginas el “editorial”, un género de opinión ya pasado de moda que en los periódicos viejos se mantiene como “la voz del propio periódico”, aunque generalmente es un espacio atribuible al director en turno. En El Faro, el director tiene una columna de opinión que firma puntualmente.
Por otra parte, con el ánimo de ayudar a construir una sociedad más participativa y madura políticamente hablando, este medio abrió un libro de visitas que en un principio era libre, pero dada la experiencia de las campañas locales de 2008, en que se usó ese sitio para publicar de manera anónima numerosos mensajes que lastimaban a los individuos y vulneraban nuestro esfuerzo por construir una mejor y más fuerte opinión pública, decidimos colocar un filtro para ir tamizando esos mensajes. Y así ha sucedido en esta campaña para gobernador. Es una pena corroborar que un alto porcentaje de mensajes no pasan ni siquiera el parámetro de la buena educación, y se quedan en el tintero.
En ese espacio se le ha acusado al Faro de estar “vendido” o con Añorve o con Aguirre, según convenga a cada grupo. Eso es lo menos grave. Lo más, es agresión pura. No basta que se les publique a los candidatos todos y cada uno de sus actos de campaña; los enardecidos aguirristas y añorvistas quieren, además, adulación, sumisión perruna; y en honor a la verdad hemos recibido muchas más agresiones de los aguirristas. Estás conmigo o estás contra mí es la consigna de los fanáticos de la política, y en sus mentes no hay espacio para la pluralidad ni para la libre expresión.
Con esta pertinente aclaración, que pediremos a todos nuestros contactos se difunda en sus propias redes públicas y personales, esperamos que los candidatos y los secuaces de ambos bandos que se esconden tras una pantalla de computadora, den la cara y afronten las consecuencias de sus actos. Es imprudente que se coloque a quienes trabajamos en este medio de comunicación (reporteros, editores, vendedores) en un riesgo incluso de muerte. El Faro, a diferencia del resto de los medios escritos, circula en la tierra de ambos candidatos (una tierra con cacicazgos aún intactos), y afrontamos una mayor probabilidad de sufrir las consecuencias del fanatismo político, sea del color que sea.
Esperando que esta aclaración sea suficiente para que el rostro anónimo que escribió su libelo de las vacas de Aguirre deje de usarnos de esta manera.
Atentamente
Directivos, reporteros y trabajadores del Faro de la Costa Chica
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PD. Anexo el mensaje que se nos atribuye, para mayor conocimiento de nuestros lectores, sin modificaciones.
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--------- Mensaje reenviado ----------
De: El Faro de la Costa Chica
Fecha: 11 de enero de 2011 06:31
Asunto: Y tu por quien votarás, por ti o por sus Vacas?
Para: elfarodiario@gmail.com
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¿Votar por ti o por sus Vacas?
Amigo de Costa Chica:
El 30 de Enero votaras por el próximo Gobernador de Guerrero y lo harás pensando como quieres que te vaya los próximos cuatro años. ¿Crees que ahora sí vas a ver la tuya, o vas a seguir igual de jodido?
¿Crees que ahora si te van a cumplir o seguirás sin drenaje, agua, luz, pavimentación o sin servicios dignos de salud?
¿Te has preguntado porque estas igual de pobre, mientras que en tus narices, alguien sigue acumulando más riqueza?
Tu eres quien sale a pescar, o sembrar tu parcela, o cuidar tus animalitos, tu eres quien se quema la piel todos los días para que otro disfrute tu esfuerzo en la comodidad de su casa o de un buen restaurante. ¡Tu eres quien se pone una joda para que otro viva mejor!
¿No crees que ya es tiempo de que tu voto sirva para sacarte de la miseria y la marginación?
¿Sabes por qué estáss jodido?. Porque tuviste la mala suerte de vivir donde vale más haber nacido siendo Vaca que ser humano.
¿Conoces el rancho “El Pantano”? Es un rancho que está en Ometepec. Ahí las Vacas viven con refrigeración y toda la cosa. La verdad es que viven mejor que tú.
En “El Pantano” las Vacas valen más que tu o tus hijos. Se les da la mejor comida para que den la carne o la leche que nunca llegará al abarrote y mucho menos a la mesa de tu casa.
Vale más ser Vaca en “El Pantano” que haber nacido en Costa Chica. Las Vacas beben el agua que no llega a tu casa o que tu Mamá o tu hija tienen que ir por ella a kilómetros de distancia.
Y si te enfermas, vale más que seas Vaca de “El Pantano” porque solo así, un doctor estará pendiente de tu salud.
Al dueño del “El Pantano” le importa más la comida de sus Vacas que la comida de tu casa. Le importan más que sus Vacas tengan agua a que a ti te llegue el drenaje o el agua potable.
Al dueño de “El Pantano” le importa más tener un veterinario checando 24 horas al día la salud de sus Vacas que poner un Centro Médico donde tu vives con tus hijos.
Al dueño de “El Pantano” le quita más el sueño la deshidratación de sus Vacas que la de un guerrerense de Costa Chica; por eso las tiene refrigeradas.
Y a lo mejor te preguntas ¿A mi qué ese cabrón? Pues ese cabrón se llama Ángel Aguirre y quiere que votes por él. Lo conoces bien, y si no, de seguro alguien te lo ha mencionado. Es Candidato a Gobernador del PRD. Es un traidor que se cambió de partido y se chingó a su hijo para volver a ser Gobernador.
Ya fue Gobernador 4 años por la masacre de Aguas Blancas. Lo pusieron para proteger a los culpables de la matanza. Al tiempo traicionó a quienes lo hicieron Gobernador, como después traicionó a quienes lo hicieron Diputado Federal y Senador de la República.
Ángel Aguirre ahora quiere tu voto, no para ayudarte, sino para hacerse más rico, a ti también de va a traicionar. Quién traiciona no puede ser Gobernador, porque traicionará a los guerrerenses.
A Ángel Aguirre y sus Vacas no les falta agua para beber, ni comida en su mesa, ni techo refrigerado donde vivir; ellos jamás vivirán tus carencias.
Ángel Aguirre piensa que tú eres feliz en tu pobreza tal y como él es feliz dándole mejor calidad de vida a sus Vacas que a tu familia.
¿Vas a confiar en alguien que trata mejor a sus Vacas que a ti?
¿Vas a confiar en quien ha vivido traicionando una y otra vez a sus amigos?
Si Ángel Aguirre se chingó a su hijo ¿Crees que no te va a chingar a ti?
Piensa bien tu voto y este 30 de Enero decide piensa muy bien por quién vas a votar: ¿Por ti, o por las Vacas de Ángel Aguirre?

Una denuncia...

Yo, ciudadano
Añorve: LA VIOLENCIA
Gustavo Martínez Castellanos
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Escribo este texto herido del ojo izquierdo, saldo de un acto de violencia perpetrado en mi contra en mi domicilio por un sujeto que destruía propaganda del candidato Ángel Aguirre Rivero y a quien filmé en ese deleznable acto.
Eran las 1:40 de la madrugada. Trabajaba en mi estudio. De pronto los perros del vecindario empezaron a ladrar desesperadamente. En prevención de cualquier contingencia mayor me asomé por la ventana hacia la avenida. La razón de la alharaca de los perros eran dos camionetas cargadas con jóvenes y una gran cantidad de gallardetes del candidato de la coalición “Guerreo nos une”, Ángel Aguirre Rivero.
Ante la comisión de ese delito electoral, empuñé mi cámara de video e inicié a filmar el momento en que un mozalbete hacía esfuerzos por arrancar un gallardete más. Cuando al fin logró su cometido, arrojó el gallardete al interior de la caja de la camioneta de la que recién había bajado; en ese momento, el conductor me señaló. El mozalbete levantó una piedra del camellón que hace un mes inauguró el gobernador pero que en muchos tramos aún está en obra negra y lo arrojó contra mi persona. El proyectil se estrelló contra mi cámara y sus esquirlas se alojaron en mi ojo izquierdo. Herido, me alejé de la ventana, mientras una andanada de piedras golpeaba mi domicilio.
Mi esposa habló por teléfono al 066 para pedir ayuda, pero sólo le pidieron que otorgara las placas de los vehículos. Ella dijo la verdad: ninguna de las camionetas traía placas y, mientras esperábamos la llegada de la ayuda, los jóvenes de las camionetas continuaron arrancando los gallardetes de la propaganda electoral de Ángel Aguirre Rivero que la coalición “Guerrero nos une” había colocado sobre la avenida Ruiz Cortines.
Resultan incuestionables las señales de desesperación que el candidato Manuel Añorve Baños, envía a la sociedad ante su inminente derrota en los próximos comicios.
No le basta con mentir al intentar que las administraciones perredistas carguen con el desfalco que su anterior administración dejó en el municipio y en el organismo operador de Agua Potable y Alcantarillado de Acapulco CAPAMA, sino que ahora, ante la cercanía de los comicios ha ordenado la destrucción de la propaganda de su más fuerte contrincante en un afán de disminuir su presencia en las calles de la ciudad.
No nos sorprende. El PRI es el partido de la represión, (los ferrocarrileros, Tlatelolco, Aguas Blancas). El PRI es el partido de la guerra sucia en Guerrero. De las devaluaciones y de la imposición de un sistema político y económico que ha empobrecido y denigrado a este país por más de medio siglo. Es el partido de la “lucha electoral” basada en el engaño y la violencia. Es el partido de la “operación tamal”, “el ratón loco”, “el carrusel” en los comicios. Es el partido que golpea, amedrenta e intentar quebrantar los espíritus libres, los intelectos no alineados, la disidencia sea cual sea su presentación. Eso es el PRI.
Siempre he sido respetuoso de las expresiones ajenas, pero ante la violencia no puede haber diálogo. Por eso, responsabilizo directamente al Doctor en Derecho por la UNAM Manuel Añorve Baños, candidato del PRI, por el daño causado a mi persona, a mis bienes y a mi domicilio con este atentado. Lo responsabilizo también por cualquier atentado contra la seguridad y vida de mi familia y de sus propiedades.
Guerrero necesita un verdadero cambio. Es evidente: ese cambio jamás se lo otorgará el PRI. Nos leemos en la crónica:

lunes, 29 de noviembre de 2010

Voto de castigo

CONCIENCIA CIUDADANA.

Raúl Méndez Díaz.
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VOTO DE CASTIGO.
Como nunca en la historia de Guerrero, el proceso electoral para elegir gobernador del estado en enero de 2011, ofrece un panorama con características especiales, entre las que destaca la distribución del poder entre los partidos políticos, en la administración pública federal, estatal, municipal y en el congreso local.
Todos los partidos políticos involucrados en esta elección, con o sin coaliciones, participan en mayor o menor medida en el ejercicio del poder, desde el mismo Gobierno del Estado, en delegaciones federales, en Cabildos municipales o en la cámara de diputados. En la actualidad, mucho abona al triunfo electoral, los resultados de ese ejercicio del poder; ahora la ciudadanía en general está muy bien informada y cada vez más exigente de que los servidores públicos desarrollen bien su trabajo y con humildad en beneficio de la población y no para beneficios personales. “El pueblo es el que manda”.
De las exigencias que cobran mayor relevancia está el trato digno a la gente en las oficinas públicas. Ahora los ciudadanos ya no se callan y sin tapujos reclaman de frente su inconformidad de que solo en épocas de campaña los saludan de mano y “a ras de piso”, los abrazan, los besan y “apapachan”, bailan y cantan con ellos en amenas convivencias; es algo parecido a una “luna de miel”, que generalmente se termina cuando se llega al poder y eso se demuestra en la actualidad con muchos presidentes municipales, síndicos, regidores o diputados, que pronto se olvidaron de esa cordialidad y camaradería demostrada en su campaña electoral y que una vez que llegaron a la silla anhelada, se han olvidado de quienes con su voto los hicieron ganar.
Cotidianamente se escuchan voces de inconformidad de que muchos representantes populares ni siquiera otorgan el mandato constitucional de la audiencia; las quejas son al por mayor de que se encierran a piedra y lodo en sus confortables oficinas y la atención al público se realiza con una rigurosa y elitista selección. En las salas de espera suelen escucharse expresiones de inconformidad e impotencia de que ya son “unos paquetudos”, “ya se les olvidó” “ya no nos conocen”; eso cuando menos, pero en otros casos, los recordatorios familiares no solo se piensan, sino en varias ocasiones se expresan sin recato alguno para los “jefes” o subalternos, auxiliares o secretarias, o para cualquier “servidor público” que no atiende o lo hace de mala gana, en forma grosera; lo mismo en oficinas o en hospitales o en centros de salud, en fin, en cualquier área de servicio público.
Todo eso, repercute en el ánimo de la ciudadanía, que en los procesos electorales tiene la sartén por el mango y con facilidad se desquita con su voto de castigo, no para quien se la hizo, pero sí para el candidato o partido que se la pague. La gente también se molesta de la actitud de los que portando calcomanías de los candidatos en sus vehículos, actúan con arrogancia y soberbia y es cuando se oye: “si así se portan ahora, cómo serán cuando ganen”. En las elecciones se tienen que cuidar hasta los detalles más insignificantes; la gente ya está hastiada de la simulación, del engaño y de la soberbia y tiene un arma muy poderosa que se debe evitar: el voto de castigo.
“TODOS POR UNA MEJOR CONCIENCIA CIUDADANA.”
mendezdraul@hotmail.com

Sobre el proceso para elegir gobernador en 2011

La izquierda o el caciquismo

Celestino Cesáreo Guzmán
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A la sociedad guerrerense
A la izquierda suriana
A los militantes y simpatizantes del PRD
Desde 1988 la sociedad guerrerense ha sido vanguardia en el movimiento por la democratización de la sociedad mexicana. En aquel año el movimiento democrático del estado se constituyó en uno de los más cardenistas del país, en contra del priismo más atrasado del país: El figueroismo.
En 1989 los guerrerenses tuvimos el honor de estrenar el registro del Partido de la Revolución Democrática, que surgió de aquel movimiento. Desde entonces el perredismo suriano ha ido a la alza, hasta que en 2005 logramos la alternancia, que desgraciadamente no cumplió con las expectativas de cambio al que aspirábamos los guerrerenses.
El artero asesinato de Armando Chavarría y la falta de unidad en el partido nos impidió procesar una propuesta para el proceso electoral de este año, surgida de las filas de la izquierda, por lo que hemos decidido ir a esta contienda con la candidatura de Ángel Aguirre Rivero, para evitar la restauración del régimen autoritario y caciquil, que significaría un retroceso de décadas para la democracia guerrerense. Esta decisión fue tomada por las instancias del PRD.
Por su valentía para romper con el viejo partido autoritario, su disposición a representar el proyecto de las fuerzas democráticas y la experiencia que ha acumulado en una vida de carrera política, Aguirre Rivero es una garantía para representar a las fuerzas progresistas del estado y sacar a Guerrero de la injusticia y el atraso. Aguirre Rivero puede ser el gran transformador de Guerrero.
En la disputa interna el Polo Guerrerense de Izquierda fue a esta contienda con la precandidatura del senador David Jiménez Rumbo. Frente a la incapacidad de los mecanismos internos para procesar una candidatura propia y para evitar ir divididos, fuimos los primeros en aceptar que nuestro abanderado fuera Ángel Aguirre.
Sabíamos que al asumir esta candidatura tendríamos que pagar un alto costo político que nos cobrarían los aliados del caciquismo, pero por defender el proyecto de izquierda bien valía correr esos riesgos. No tuvimos que esperar mucho para comprobarlo.
Como respuesta inmediata nuestra expresión política fue desplazada de su responsabilidad en el Congreso local; un miembro del Polo tomó su propio camino y traicionando los principios de la izquierda ha decidido embozadamente unirse al candidato del caciquismo, anteponiendo sus intereses personales a los de la sociedad guerrerense.
Si bien es doloroso darnos cuenta que este compañero que durante años estuvo de este lado e incluso ocupó roles de dirección en el partido, y de representación popular, ha decidido poner esa experiencia al servicio del caciquismo, no nos sorprende, pues desde hace tiempo había mostrado sus inclinaciones a la traición. Es falso que anulará su voto. Es falsa su lealdad al PRD. Es falsa su lealdad a Armando Chavarría. Mientras Chavarría construía afanosamente su candidatura, el ya operaba para el entonces alcalde de Acapulco.
Hoy ese antiguo compañero busca justificar su alianza con los enemigos del pueblo, con discursos hipócritas, donde llama principios a la perfidia y lealtad a la ingratitud, se olvida que fue el partido y el Polo los que le dieron acceso a puestos y cargos, para él y para los suyos, ahora nos da la espalda para ir a subastar su experiencia con el candidato del figueroismo.
Sin embargo, desviar la atención de la sociedad en un intercambio de dimes y diretes, sembrando desconfianza e insidia, sería derrochar las fuerzas que hoy debemos dedicar a la construcción de la victoria de los sectores progresistas del estado. No caeremos en su juego. No nos van a dividir. En el PGI estamos más unidos que nunca. No serán las palabras sino los hechos los que pongan a cada quien en su lugar.
La coalición Guerrero nos Une va a ganar; hay unidad. Por más que nuestro ex compañero vista de amarillo a sus nuevos acompañantes de aventura.
Del lado de Ángel Aguirre Rivero estamos los que hemos decidido jugárnosla con los sectores mayoritarios, con lo mejor de la sociedad suriana; del lado de Manuel Añorve está el que dándole la espalda a su biografía ha decidido entregar su experiencia y su conciencia al mejor postor. Ya la historia pondrá a cada quien en su lugar, a nosotros al lado del pueblo, a él en el basurero.
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Chilpancingo, Gro. 29 de noviembre de 2010.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Sobre los candidatos...

Devuélvannos a Aguirre
Gustavo Martínez Castellanos
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Durante el trienio que sustituyó a Figueroa Alcocer, Aguirre Rivero elaboró un discurso basado en aquella impresión primaria del estado que había recorrido mientras fungía como presidente del PRI estatal, y empezó a prepararse –con tres años de antelación- para presentar una campaña de propuestas para contender por la gubernatura de Guerrero, en 1999, cuando terminara el mandato de Figueroa Alcocer.
En aquellos discursos podía entenderse la preocupación que Aguirre sentía ante la miseria, la desigualdad y la corrupción. De hecho, hasta hace unas semanas esa sensación seguía vigente: era coherente consigo mismo, con su postura. Con algo que podríamos llamar su credo. Hace 16 años creía en él y creía en lo que podía hacer porque creía en el sistema y en su partido. Es decir, creía que juntos podían transformar al estado. Ayudarlo a dar el salto cuántico que necesitaba para insertarse en la vía del desarrollo y la igualdad jurídica y social antes de que el PRD les comiera el mandado. La competencia, así, era un acicate a su visión. Era lo que sabía que había que conseguir antes que el otro.
Hoy, que está con “el otro” y esa visión y ese credo han desaparecido. O alguien se los ha desaparecido porque el Aguirre que habla en “Los 5 ejes de la transformación” no es aquél Aguirre altamente economicista dispuesto a descarrilar la historia de Guerrero para insertarlo en el camino correcto. Hoy, con ése texto, éste Aguirre, parece dispuesto a conformarse con paliar nuestros rezagos. Con menguar la parte que le duele de nuestra lacerante realidad. Con acomodarse a lo que venga y pasarla bien los siguientes 4 años.
Por ejemplo el primer eje “Desarrollo Económico Sustentable y Empleo” está basado en el turismo y en un programa que abarcará 30 años para “proteger la imagen y la seguridad de sitios y ciudades con vocación turística” (sic). Pero el próximo gobierno será cuatrienal y si así, nuestras “ciudades” turísticas no tienen garantizada su imagen y seguridad ¿cómo conseguirá la de las que tienen “vocación”, mientras el narco campea en el país? Aguirre parece olvidar los sucesos de la Garita, Caleta y Tunzingo.
Cuando el texto cita la “vinculación del campo con desarrollos turísticos y centros urbanos” olvida que como hito de la revolución mexicana fue motivado por el movimiento demográfico que no ha cesado desde la república restaurada. Con 100% Guerrerense, también parece olvidar que nuestro campo no es mayoritariamente agrícola ni ganadero. Tal vez, como ya demostró él mismo, con tecnología se puedan crear excelentes pies de cría; pero, ¿alcanzará el presupuesto estatal para laboratorios de genética en todo el estado? Y con una agricultura tecnologizada ¿perderemos también la soberanía alimentaria usando granos transgénicos? ¿a quién se le comprarán? La promesa de créditos a madres solteras y micro, pequeños y medianos empresarios suena bien en campaña, pero ¿podremos desarrollar y sostener mercados tan grandes y diversificados? Con referencia a la “seguridad jurídica al empresario para que invierta en el estado”, su texto inicia un ejercicio extenuante de exclusión: esa “seguridad jurídica” ¿no podría extenderse a todo ciudadano aunque no invierta? Lo mismo ocurre con la “Cadena del empleo para jóvenes guerrerenses con otras entidades del país”, que funcionaría siempre y cuando en aquellas entidades no tengan jóvenes que necesiten empleos. Si deseamos que “progresen los migrantes”, ¿olvidamos a quienes nos quedamos y seguimos desempleados? Si hay una “Promoción de la capacitación para el trabajo utilizando la mano de obra calificada del migrante”, excluimos la mano de obra calificada local. El texto abunda en exclusiones.
El resto sigue en ese tenor: con un pie en la realidad (la nuestra) y el otro en la fantasía (de quienes lo elaboraron). Así, “el impulso a la industria minera estatal”, a través de “la vinculación de las universidades e institutos tecnológicos con carreras orientadas al rubro minero”, olvida que cuando se vinculó a la UAG (Turismo y Contabilidad y Administración) y la empresa turística los resultados no sólo fueron desalentadores sino macabros pues ante la alta competencia por un empelo, se abarataron los salarios y bajó la matrícula correspondiente. “La entrega de estímulos a pescadores y microempresarios de toda la costa guerrerense”, olvida el fracaso de Puerto Guerrero con Cervantes Delgado.
Después, todo es: uniformes, mochilas, computadoras, internet, desayunos escolares, salud. Alfabetización a “la cubana”, bibliomóvil (sic), un “nuevo modelo de formación, actualización y capacitación docente” y una Secretaría de Cultura. ¿De dónde saldrá tanto dinero? Es imposible no darle la razón a Zeferino cuando se leen proyectos como éste.
En Salud las cosas pintan igual: hospitales, cuadros básicos de medicinas –también gratis- jornadas de prevención al cáncer y la creación del Instituto de Seguridad Social al Servicio del Estado de Guerrero y Municipios (ISSSSEGYM), que si se pensara bien podía ser el “ISEG”: Instituto de Salud del Estado de Guerrero, porque dudo mucho que el presupuesto de nuestro estado dé para dar Seguridad Universal a todo mundo.
Entre otros puntos, los siguientes ejes, tocan éstos: “abatir la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de géneros, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir determinadas enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, fomentar la asociación global para el desarrollo”. “Que los principales centros urbanos de Guerrero sean eficientemente abastecidos de agua” (¿y los no “principales”, no?). Combate a la Pobreza Alimentaria (¿y la otra pobreza, no?) “Fortalecimiento del programa ‘Guerrero sin Hambre’” (¿aunque no dé resultados? -si no, no habría “Combate a la pobreza alimentaria”-). Además “Seguridad alimentaria familiar” (sic); un “Programa de despensas con productos hechos exclusivamente en Guerrero” (y si esos productos no son eficientes,¿se cancelaría el programa?). “Vivienda para todos”. “Contratación de mano de obra guerrerense” (¡menos mal!) “Otorgamiento (de permisos) a auténticos transportistas”, (a los falsos no).
Para el “Desarrollo de los pueblos indígenas”; habrá “un fideicomiso” y “oficinas públicas bilingües”. “Gestión de la promoción, difusión y comercialización de artesanías de los pueblos y comunidades indígenas en el resto del país y el mundo” (¿para los otros productores no?). “Creación de la Comisión de Asuntos Indígenas de Guerrero”. Nada más.
En materia de seguridad ciudadana (a los “no ciudadanos”, este apartado no los beneficia) se promocionará y fortalecerán “los hábitos de prevención del delito entre la sociedad guerrerense a través asesorías, talleres, debates, conferencias y módulos de prevención del delito lo mismo en instituciones educativas que en espacios públicos”; es decir, que no tendremos mejores policías, sistemas de seguridad ni ministerios públicos pero estaremos más concientizados por si somos víctimas de la delincuencia. Y si toda esa concientización falla, los ejes contemplan también la “Modernización de los servicios de justicia” (no su eficacia ni su eficiencia) y el “Combate a la corrupción e impunidad”, por si se ofrece, claro.
Otros ejes pasan por la “Transparencia y rendición de cuentas”, la “Descentralización del Gobierno”, una “política de puertas abiertas y audiencias públicas en el trato y la atención a la ciudadanía (sic); y “el establecimiento del e-Gobierno de Guerrero mejorando los servicios administrativos mediante el uso de la tecnología”. Sin embargo, cuando visité la página del candidato no estaban ni siquiera este texto ni un teléfono al que pudiera comunicarse el ciudadano para plantear sus dudas. Mucha tecnología.
El eje cinco es de antología: “Democracia de calidad”, (es que la que tenemos es de tercera), ¿no podría ser sólo “Democracia” a secas? Tal vez lo único rescatable de este eje sea la propuesta de “Promoción de la revocación del mandato”, pero sin el candado: “Establecimiento de una consulta popular a mitad de la gestión para que la ciudadanía decida el futuro de su Gobierno”. El “Impulso de una nueva Constitución para la consolidación de la transición democrática en el estado de Guerrero” es una aspiración añeja. Pero es indudable que si dejara de violarse constantemente la actual, serviría bien.
Sopa de muchos cocineros Los “5 ejes para transformar Guerrero” tienen la virtud de no aclarar si es para transformarlo para bien o para mal. En su factura se observan los sueños y los anhelos de muchos “ideólogos” de izquierda que por no caer en la tentación de crear de un programa de corte liberal, champurrearon todo evitando plasmar ideas. Análisis. Estructura. Y en la alharaca por la pronta promoción de sus sueños (guajiros) no se dieron cuenta de que la transformación –para bien- del estado de Guerrero debe ser a través de dos ejes: Justicia y Democracia.
La primera contempla grosso modo, la aplicación de nuestras leyes en la persecución del delito y en el cuidado y protección del ciudadano a través de nuestras instituciones. La segunda, impone la igualdad: jurídica, social, económica, cultural. Con echar a andar nuestra Constitución –sin cambios, una cosa lleva la otra- Guerrero se transformaría en un estado progresista. Pero en el afán de hacer espectacular el proyecto de Aguirre sus asesores e ideólogos elaboraron este texto lleno de contradicciones, aberraciones jurídicas, pleonasmos administrativos e hipérboles sociales. Y vacuo; porque desmiente la visión que de Aguirre conocíamos quienes hemos seguido su trayectoria. Antes decía: “Para volver productivo al campo hay que hacer justicia al campesino”, y todos entendíamos que si no se le hace justicia, lo orillan a emigrar y todos los beneficios que eran para él caerían en manos de los caciques de siempre. Haciendo justicia al campesino y apoyándolo efectivamente con los programas que existen éste producirá, pero sólo podrá gozar del producto de su trabajo si existen los mercados en los que pueda vender sus cosechas. Es decir, no basta con hacer justicia al campesino, también hay que hacer justicia al transportista para que pueda trabajar sin miedo y sin pagar cuotas a acaparadores; y justicia a los pequeños empresarios para que no caigan en manos de intermediarios. Justicia, el único eje. Por igual. Justicia con Democracia. Libres los mercados, la riqueza llega a todos. Pero sabemos que eso es difícil en un estado cuyas ciudades están en manos de los grandes consorcios ¿qué harán éstos cuando vean que sus productos se quedan en sus estantes? La guerra. Entonces, también se les debe aplicar a ellos la ley. Por igual: ricos y pobres. Sin Justicia no hay pueblo, municipio, estado o país que florezca. Sin justicia no hay nada.
Pero quienes redactaron “Los 5 ejes de transformación” para la campaña de Aguirre burocratizaron su ideario. Lo volvieron incoherente. ¿Cómo crear una Secretaría de Cultura a propuesta de Citlali Guerrero si es empleada del ayuntamiento de Acapulco y Jeremías, su esposo, ha medrado en todas partes? ¿Cómo creer en este Aguirre rodeado de gente así? Como creer en este su discurso si tiene metido al enemigo en el cuarto de guerra? ¿Cómo confiar en él? Necesitamos al Aguirre que inició esta hégira empujado por la fe de un pueblo que no le pidió puestos ni prebendas sino sólo su liderazgo para conducirnos al cambio. Al Aguirre de antes -hoy secuestrado por los grupúsculos que le han dado al traste hasta al PRD- lo queremos de vuelta. Devuélvannoslo ya. Aún es tiempo.
Nos leemos en la crónica gustavomcastellanos@gmail.com

viernes, 19 de noviembre de 2010

Sobre organizacion de mujeres guerrerenses

En la edición del 19 de noviembre de 2010, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
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La Red para el Adelanto Político de las Mujeres Guerrerenses: una lección de pluralidad
Muriel Salinas
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Más de cincuenta mujeres líderes de los principales partidos políticos de la entidad y líderes sociales participaron en la Escuela de Formación para el Liderazgo y la Ciudadanía de las Mujeres, convocada por CALMECAC, AC, en el marco de un proyecto que fue auspiciado por el Indesol y que se realizó en Taxco. La escuela contó con docentes de primer nivel, tales como la doctora Mercedes Barquet, fundadora y catedrática del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer del Colegio de México, Martha Subiñas, directora de la maestría en Estudios de Género de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en México y Mónica Zárate, del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.
Derivado de ese proceso, el pasado 12 de noviembre se conformó la Red para el Adelanto Político de las Mujeres Guerrerenses, una red multipartidaria de mujeres políticas y líderes sociales de diversos municipios, que tras construir un piso común de diálogo y de conocimientos para el análisis de la participación política de las mujeres, identificaron un conjunto de problemáticas e intereses comunes en torno a los cuales se han puesto de acuerdo para impulsar una agenda estatal.
Este conjunto de intereses tiene que ver con la necesidad de impulsar la participación política de las mujeres y su acceso a los espacios del poder formal para la toma de decisiones.
Esta alianza multipartidaria de mujeres no habría sido posible si antes no hubiesen compartido un proceso que les permitiera estudiar desde una perspectiva de género el proceso de construcción de la ciudadanía de las mexicanas, los avances y retrocesos, e identificar los temas pendientes que hay que impulsar. Si bien es cierto que hay diferencias ideológicas y políticas importantes, este proceso permitió reconocer múltiples problemáticas y realidades comunes a todas las mujeres políticas, las cuales nos colocan en condiciones de desigualdad.
Algunas de estas problemáticas son:
1) Marcada exclusión de las mujeres en cuanto a su acceso cargos electivos y de toma de decisiones en los poderes del Estado, las estructuras partidarias y en los tres niveles de gobierno.
2) Crecientes prácticas de violencia y acoso político por causas de género contra mujeres que ganan una elección o que ya están en el ejercicio de sus funciones, lo que contribuye al incumplimiento por parte de los partidos al sistema de cuotas, empobrece los procesos democráticos y dificulta la posibilidad de que la toma de decisiones sea más equilibrada;
3) Insuficiencia de programas y políticas públicas para el cuidado de niñas y niños, adultas/os mayores y personas enfermas o con discapacidad, lo cual representa para las mujeres un incremento a las cargas de trabajo relativas a la reproducción social y limita su plena participación política en igualdad de condiciones respecto de los varones;
4) Falta de recursos para la formación y capacitación para el fortalecimiento de los liderazgos políticos de las mujeres en la entidad;
5) Desempleo y dependencia económica de las mujeres, lo que repercute en las condiciones que se requieren para tener un mayor acceso a participar como candidatas para contender por cargos electivos.
6) Creciente utilización de las necesidades vitales de las mujeres en campañas electorales, que refuerzan su rol tradicional de género, las confina a permanecer en el ámbito doméstico y hace invisibles sus intereses ciudadanos.
De cara a este análisis, la red elaboró una agenda con propuestas que serán planteadas ante diversos actores políticos.
Entre las propuestas que planteamos destacan: Impulsar una reforma electoral que establezca la paridad de género en el registro de candidaturas, que incluya sanciones jurídicas más firmes a los partidos que incumplan con el sistema de cuotas; armonizar el Código Estatal Electoral con el COFIPE para que los partidos destinen el 2% de su presupuesto anual a la capacitación política de las mujeres de su militancia, con miras a fortalecer sus liderazgos y sus capacidades para el buen desempeño de sus responsabilidades políticas y de función pública. Impulsar una ley contra el acoso y la violencia política por causas de género, a fin de prevenir, sancionar y erradicar las reiteradas y crecientes prácticas de violencia y acoso contra mujeres que contienden por cargos de representación popular o que ya están en el ejercicio de sus funciones.
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Consultado en:

lunes, 8 de noviembre de 2010

Aguirre y Añorve...

Zavaleta y Figueroa
Roberto Camps

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Mal harían los integrantes de la coalición Guerrero nos Une, en desdeñar la adhesión de las dos ex diputadas federales Ruth Zavaleta Salgado e Irma Figueroa Romero a la candidatura de Manuel Añorve Baños. Las expresiones que he percibido hasta ahora sobre estos hechos es de minimizar a ambas e incluso descalificarlas.
Más allá del impacto mediático, la suma de ambas mujeres, ex diputadas federales que en su ámbito (nacional y estatal, Zavaleta y Figueroa) tuvieron un desempeño meritorio, sobre todo cuando la política está llena de hombres, y abrirse paso en ese ambiente requiere de verdad méritos y ambas los tuvieron.
Manuel Añorve continúa dando muestras de la habilidad que tiene para sumar, así como le ganó a Angel Aguirre el apoyo de los grupos de poder en su partido, que lo hicieron candidato, hoy se ha metido en el terreno perredista y arranca la campaña con estas dos sumas que sin duda, arrojan lecturas políticas.
La primera, es que en la campaña de Aguirre Rivero no está funcionando bien las formas para establecer acuerdos políticos, al menos en el caso de Ruth Zavaleta, quien al anunciar su decisión de apoyar a Manuel Añorve, reveló que se había reunido con Angel Aguirre también, pero que no pudo ser convencida de sumarse a la campaña. Los aguirristas tuvieron la oportunidad de sumar a Ruth Zavaleta a su campaña, ella les planteó la vía de acceso y a lo mejor no les interesó, o a lo mejor no supieron concretarla. El caso es que una mujer con una larga trayectoria en la izquierda del país, se sumó a la campaña de Manuel Añorve.
En el caso de Irma Figueroa no tenemos elementos para evaluar su decisión, pero sí creemos que revela un ambiente de incertidumbre en personajes perredistas como ella o como el diputado Carlos Alvarez, quien la semana pasada arremetió con dureza contra Angel Aguirre Rivero, precisamente el día que éste se reunió con el gobernador Zeferino Torreblanca Galindo en Casa Guerrero. La parte medular del mensaje de Carlos Alvarez, consiste en cuestionar la falta de identidad del ex gobernador, así como la demanda que le hizo de establecer compromisos acordes con una plataforma de izquierda. Quizá las formas que utilizó el diputado local no fueron las más elegantes, o tal vez no era él el más adecuado para hacer esos señalamientos, sobre todo cuando el grupo zeferinista regateó el apoyo a Andrés Manuel López Obrador, en su campaña por la Presidencia de la República. Y es que ese fue uno de los fustigamientos que Carlos Alvarez le hizo a Angel Aguirre, al reprocharle en ese evento en la Piñata del Parque Papagayo, que Aguirre Rivero, como diputado federal, haya votado a favor del desafuero del entonces jefe de gobierno del Distrito Federal. Todavía recuerdo cómo Alberto López Rosas, siendo alcalde de Acapulco, protestaba a las afueras del Centro Internacional Acapulco, a la llegada de Vicente Fox, por esos hechos. En ese entonces, los zeferinistas callaban.
Zavaleta y Figueroa, son sólo la punta de un iceberg que no es perceptible para los medios, pero que tiene en su parte oculta alianzas con liderazgos perredistas y petistas de base. La actuación de la fracción del PRD en el cabildo de Acapulco, entregada y sumisa a Manuel Añorve en su momento, son muestra de la operación política que en ese partido ha realizado el ometepequense.
La adhesión de Ruth Zavaleta e Irma Figueroa son muestra de algo más que simples componenda, algo no está funcionando en la campaña de Angel Aguirre que no las convenció, como no convence a muchos perredistas que lo susurran, y dicen que lo tienen que apoyar aunque no los convenza, porque “ni modo que apoyemos al PRI”, así de sencillo.
En las últimas semanas, el candidato Angel Aguirre se ha asumido como un abanderado que trasciende los partidos políticos, se asume como el líder de un movimiento social, incluso asume no tener compromisos con estos. Este discurso de deslinde es peligroso, porque quien ha participado en campañas, sabe que los candidatos deben enviar mensajes a sus seguidores, para mantener su lealtad y convicción firmes. A los del partido o coalición de enfrente, es difícil que les logra cambiar su natural inclinación. Queda entonces el espacio de los indecisos, los que no tiene partido, como escenario de la disputa mediática, como receptores de los mensajes y las propuestas. Sin embargo Aguirre, insiste en sus giras, en sus eventos, en sus entrevistas, en dejar a un lado los planteamientos históricos de los tres partidos que lo abanderan: PRD, PT, Convergencia. Aguirre omite suscribir las banderas de lucha social, de clase, ideológica y política de sus aliados. Aguirre tiene un discurso muy personal, como decía Jeremías Marquines en un artículo, tal parece que Aguirre plantea: La estrategia Soy Yo. Y puede que le dé resultado, que la gente sea convencida por su personal estilo. Pero en la campaña de enfrente de mueven con rapidez y precisión, hacen sumas. Hoy mismo Añorve inicia su campaña en Acapulco haciendo compromisos, y de paso marca territorio en un intento por diluir, la toma de Acapulco del próximo domingo.
Angel Aguirre tampoco plantea en sus mensajes hasta ahora, un reconocimiento a la obra que el actual gobierno del estado ha aportado al desarrollo de Guerrero, la actitud agresiva del gobernador no lo ha permitido, claro, pero los hechos de este periodo de gobierno son incontrovertibles y lejos de retomarlos como una fortaleza, Aguirre ha hecho mutis en estos temas.
Tal vez Angel Aguirre vaya adelante en las preferencias, pero es patente que él y su equipo de campaña (no sabemos quién manda, si el grupo priista o la burocracia de la coalición), están cometiendo errores. Y los errores se pagan. Al tiempo. Nos vemos en la próxima.
Comentarios: mojojojo_1964@yahoo.com
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http://www.boletinplus.net/index.php?option=com_content&view=article&id=515:zavaleta-y-figueroa&catid=65:roberto-camps&Itemid=104

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Sobre Ángel Heladio Aguirre Rivero

Discursos: Aguirre. La Campaña
Gustavo Martínez Castellanos
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Este 03 de noviembre, en Guerrero, inician oficialmente las campañas políticas para la elegir candidato a gobernador. Este acontecimiento encierra algunos significados que, hasta ahora, ni analistas ni actores políticos han hecho notar.
El primero es que estos comicios concitan una serie de reencuentros. El primero es el que realizan el PRD con el PRI, de cuya matriz salió hace más de veintidós años. El segundo es el de Aguirre con el PRI del que salió hace un par de meses. El tercero es el de Añorve con Aguirre; y el último, es el del PRI con el PRI a través de aquellos priístas que han decidido abandonarlo sólo en estos comicios.
El primer encuentro retoma lo que algunos ciudadanos hemos dicho con anterioridad: el PRD jamás se separó del PRI o, visto desde otro ángulo, siempre le fue secretamente fiel. En un juego dialéctico, el PRD aceptó de alguna manera, durante todos estos años, que no podía existir sin su némesis. Porque lo convirtió en su parámetro. En cambio, su lucha de agravios mutuos construyó un partido democrático: El PRD era el ala izquierdista del PRI; su indeseable memoria, el área de su conciencia que quería extirpar y no pudo. El PRI era el ala derecha del PRD, la forma acabada de lo que no quería ser, pero en la que, operaba constantemente. De no haberse separado en el 88, hubieran sido un partido poderoso y progresista. Hoy, son sólo dos partidos mexicanos, con todas sus prerrogativas y yerros que mide cada acción del otro a través de las ofensas sin lavar y cuya única postura es despojar al otro de todo el poder posible. En esa intersección el electorado y la ciudadanía comprobó que ambos son lo mismo.
En este contexto, el segundo encuentro, el de Aguirre con el PRD, nunca tuvo nada de extraordinario. En el desgaste que el PRD ejerció sobre sí mismo a fuerza de repetir- en su intento de negarlo- al PRI, tuvo que admitir que para poder ganar elecciones debía “abrirse” a “otras” propuestas, siempre y cuando negaran al PRI. Paradójicamente, con ese ejercicio, el PRD empieza a dar visos de auténtica democracia, aunque en lo demás continúe siendo una franquicia. Otra.
El encuentro de Añorve con Aguirre se da en el segundo contexto: ambos son priístas, son parientes, son paisanos, quieren ser gobernadores. Han “priízado” el ámbito político, y se encuentran en el mismo punto que cuando eran precandidatos. Sin embargo, ahora la decisión recae en un electorado no en el “forito” de Figueroa Alcocer. Y el principal motor de la participación ciudadana exige el fin de las prácticas seculares del caciquismo (desde la Encomienda en la Colonia, hasta los enclaves políticos priístas). La elección, entonces, no será por un partido, una visión política o un nombre –o un hombre- sino por un discurso que ofrezca alternativas de un auténtico cambio. Un discurso respaldado por un proyecto y logros concretos.
En ese tenor podemos observar el discurso de Aguirre en tres años de gobierno una década atrás y su influencia en el Senado. Pero, además, su desempeño personal y, por otra parte, su insistencia por gobernar. No por volver a gobernar. Sino hacerlo por primera vez.
Esa insistencia, comprende su comportamiento político. O la estrategia para arribar con posibilidades concretas al momento de presentar, para que le sea aceptada, una candidatura. Parece ser que todo el proceso fue exitoso. El único problema se dio en el momento de la elección al interior del PRI ya que ésta no fue democrática.
Los analistas a veces olvidan eso y pasan por alto que los dos auténticos precandidatos del PRI a la candidatura eran únicamente Aguirre y Añorve (a Gómez Maganda la sumaron después para cubrir las formas). Ese olvido hizo ver a Aguirre, al inicio de la conformación de la Coalición de Izquierda, como si hubiera surgido de la nada para usurpar algo. Como ha ocurrido con muchos candidatos del PRD que por ser familiares de los gurúes de ese partido ahora son diputados federales.
Con Aguirre, en realidad, las cosas fueron opuestas, desde su precandidatura dentro del PRI inmediatamente sumó simpatías y aglomeró grupos y, al aceptar la invitación a representar al PRD hizo que éste negara por primera vez de manera efectiva al PRI y se individualizara hasta hacerlo dejar de ser el gemelo amarillo del PRI. Y romper con su discurso de izquierda. Ese texto que, en partes sincero y en lo demás hueco, los llevó a y los sostuvo en el poder. Hoy, esa ruptura los hará conservar el poder. Aguirre fue el detonante de ese rompimiento y, de esa forma, su benefactor. Ahora, el discurso de Aguirre es el discurso de la izquierda y en él ya no se observa a la dinámica política como una forma de conservación del poder sino como un instrumento de cambio para beneficio social. Es, además, un discurso universalizado que ahora nos incluye a todos.
Porque ante eso y el hecho de que la derecha y el PANAL no se sumaran a este proyecto el electorado ha dado muestras de actuar de forma individual. Aguirre y su Coalición lo saben, por ello, las réplicas fueron mínimas, casi inexistentes. En cambio, Añorve tomó todo eso como un rechazo hacia Aguirre y se apresuró a intentar sumar al PAN y al Panal sólo a su campaña, nunca a un proyecto de gobierno. Añorve ha hecho alianzas y ha obtenido aliados: no grupos de distribución y de ejercicio conjunto de poder.
Al respecto algunos de mis lectores me han replicado lo siguiente: “Aguirre –dicen-, ya tuvo su oportunidad. Y la obtuvo gratuitamente. Figueroa se la regaló”. Nada más erróneo. Al sustituir a Figueroa Aguirre le hizo un favor al PRI y a Figueroa por hacerle un favor a Guerrero. Aguirre aplacó la tormenta que devino de la mascare de Aguas Blancas, y lo hizo en la peor de las condiciones. Tuvo que contrarrestar al gabinete que ya estaba. Tuvo que luchar por redimir y sumar al resto de ese sexenio a los guerrerenses agraviados, tuvo que sortear a los grupos de poder que nunca entendieron la magnitud del problema, es decir, tuvo que detener un tren y echarlo en reversa sin descarrilarlo para insertarlo en la vía correcta. En plazos castigadísimos.
En medio de todo eso: Paulina. Más tarde, el Charco. Y, en todo momento, los grupos figueroístas que aún ven como un agravio que Aguirre evitara aquel descarrilamiento político, social y económico. Quienes consideran eso como una oportunidad -y además gratuita- pasan por alto tantos factores cuya ausencia les impide ver con claridad la magnitud de la obra de Aguirre. Ahora con la candidatura para esta elección a Gobernador, Aguirre pide la oportunidad que le fue negada porque decidió servir a su estado en los peores momentos de su historia reciente. Y quiere llevar a cabo su proyecto porque considera que tiene la razón y porque se sabe con la fuerza para realizarlo. La dirigencia del PRD supo leer eso y, al respaldarlo, tuvo un gran acierto. El escenario es otro. Los partidos de izquierda son otros (el PRI sigue siendo el mismo). Nuestro futuro puede ser otro. Mañana inician oficialmente las campañas. No serán el ruido y las matracas lo que defina esta elección. Serán los discursos. Escucharlos con atención, atreverse a leerlos sin apasionamiento, será ineludible. El de Aguirre, va muy adelantado: tiene más de diez años de gestación.



lunes, 18 de octubre de 2010

Militancias propias y ajenas, de Arturo Solís Heredia

En la edición del 13 de octubre de 2010, EL SUR publicó la siguiente columna:
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CANAL PRIVADO
Recuento de militancias propias y ajenas
Arturo Solís Heredia
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La primera campaña electoral en la que participé, fue la del candidato a gobernador del PRI, René Juárez Cisneros, en 1998, casi doce años después de haber ingresado a la administración pública.
En 1987, Florencio Salazar Adame, entonces ya alcalde electo, me invitó a hacerme cargo de la jefatura de Prensa del Ayuntamiento chilpancingueño. Nunca me preguntó sobre mis filiaciones políticas, ni sugirió siquiera que me afiliara al PRI. Y tampoco lo hicieron los tres gobernadores con los que trabajé hasta 1998. Ni José Francisco Ruiz Massieu, él menos que nadie, ni Rubén Figueroa Alcocer (RFA), ni Ángel Aguirre Rivero (AA).
Entendieron, supongo, mi condición y convicción de periodista y comunicador, y sin duda también entendieron la conveniencia de contar con un sistema estatal de radio y televisión profesional, digno, propositivo, razonablemente abierto a la sociedad civil, y con noticieros creíbles e inteligentes.
Entendieron que la utilidad política de los medios electrónicos, particularmente los estatales, depende de los niveles de audiencia y credibilidad que puedan alcanzar.
Por eso quizá me fue fácil distanciarme y deslindarme de compromisos partidistas y electorales. En términos profesionales y políticos, el trato era atractivo para ambos.
Para esos gobiernos, un espacio influyente de cobertura estatal, para difundir los mensajes oficiales y promoverse en la Opinión Pública. Para mí, el privilegio de dirigir y orientar el trabajo y la producción de cinco radiodifusoras y un canal de televisión, con espacio y libertad más que aceptables, para un sistema estatal en esa época.
En muy poco tiempo, Ruiz Massieu demostró que honraría el acuerdo. En 1987, el primer año de su gobierno, Radio y Televisión de Guerrero (RTG) rompió el veto impuesto por el entonces presidente en turno, Carlos Salinas de Gortari, en la radio y la tele privada y pública nacionales, en contra de Cuauhtémoc Cárdenas, entonces el líder político más poderoso y el enemigo más peligroso de Salinas.
El innombrable era su amigo íntimo y su ex cuñado, pero Ruiz Massieu no dudó cuando le pedí su aval para entrevistar a Cárdenas en el noticiero estelar de RTG: “Adelante, Arturo”, me dijo de inmediato y se despidió con un “dile al ingeniero que le mando un saludo cordial”.
Claro, eso no le gustó nadita a muchos compañeros funcionarios, diputados y dirigentes priístas. Desde ese día, descubrí el recelo y la desconfianza que genera en nuestra cultura política la independencia crítica y la libertad periodística.
Porque al menos diez próceres del momento se aseguraron de que entendiera el mensaje: el compromiso partidista es obligado para todo el que trabaja en un gobierno.
Divertido con el zarandeo recibido por mí, Ruiz Massieu sólo me dijo, sonriendo: “Bienvenido a la realidad, Solís. A mí no me tienes que convencer, yo pienso como tú. Pero allá afuera hay muchos que no se sienten cómodos con las nuevas formas democráticas, ni les hace gracia la pluralidad política. Ellos son a los que tienes que convencer. Aguanta el calor, ya pasará”, y se despidió con un manazo sobre mi espalda y cara de sarcasmo amistoso.
Y aguanté el calor, y sí, pronto se enfrío hasta tibio estable, con excepción de los sobresaltos coyunturales de crisis y elecciones.
Pero el calor regresó cuando apareció el primer número de El Sur, y se comenzó a publicar Canal Privado en este espacio. Eso convenció a muchos de lo que sospecharon desde la entrevista a Cárdenas.
Para ellos, mi cercanía y afinidad con los Sureños sólo significaba que mi corazón político latía más por el PRD que por el PRI. Era yo algo así como un perredista de closet.
Irónicamente, para muchos Sureños, mi cercanía y afinidad con los gobiernos priístas sólo significaba que mi corazón político latía más por el PRI que por la oposición de izquierda. Para ellos, era yo algo así como un priísta enclosetado.
“Eres un intelectual orgánico”, me clasificaron los más elegantes y piadosos.
Paradójicamente, ni unos ni otros tenían razón, aunque ninguno estaba totalmente equivocado.
Para mí, periodista y comunicador, los cambios que me interesaban sólo podían lograrse en el poder. En 1987, los guerrerenses estaban limitados a la oferta de Televisa nacional (Tv Azteca inició operaciones hasta 1993), y a radiodifusoras sinfonolas, sin programas informativos ni más contenido cultural que las complacencias musicales, éxitos del momento, y “la hora de los novios, la hora de la ilusión y del amor” (léase con voz grave y melosa, casi cachonda, pero más bien cursi).
Por eso acepté la invitación de Ruiz Massieu, ya gobernador electo, para trabajar en su gobierno como director de Televisión Educativa, sin plantearme requisitos de militancia. Y por eso conservé mi deslinde partidista en la campaña electoral de su sucesor, RFA, quien sin yo pedirlo ni saberlo, me ratificó como director de Televisión de RTG, y sin pedir exigencias partidistas, como tampoco lo hizo tres años después AA.
Pero ya para entonces, la hegemonía priísta agonizaba y la oposición estatal y nacional crecía exponencialmente.
Por eso, cuando me invitaron a participar en la campaña para gobernador de René Juárez, recordé el mensaje de los primeros meses del gobierno ruizmaseísta.
Entendí el compromiso y la lealtad política que se demanda a quienes se integran a un equipo de gobierno, aún más a quienes no participan en la campaña electoral.
Pero lo entendí como un compromiso político, no como un compromiso partidista. Compromiso y lealtad con causas políticas y banderas ideológicas, no con partidos y hombres. Cercanía y afinidad con proyectos de gobierno, no con proyectos electoreros.
Primero la política, luego los partidos.
De cualquier forma, el reto profesional de una campaña era irresistible para mí en 1998, cuando los mexicanos apenas empezábamos a conocer las técnicas y bondades electorales del marketing político y la eficiencia de la comunicación electrónica.
En esa, mi primera elección activa, entendí la importancia de una campaña política. Más allá del encuentro sensible e ilustrador con la gente y sus problemas, una campaña también sirve para forjar lealtades y cohesionar equipos de trabajo. Ahí, en esa intensa, agotadora y estresante historia de tres o cuatro meses, se consolidan estructuras y compromisos, esenciales para el buen desempeño de cualquier administración pública.
Por eso decidí seguir participando, en la campaña a la Presidencia de Francisco Labastida y luego en la de Héctor Astudillo para la alcaldía capitalina. Y por eso acepté participar en la campaña de Manuel Añorve Baños (MAB), como candidato del PRI a la gubernatura. Cómo resistir los encantos coyunturales de esta elección: un posible regreso del PRI al poder estatal, un gobernador enfrentado con su partido, y un PRD detrás de un candidato priísta.
Además, me gusta la energía, inteligencia, fuerza, esfuerzo y habilidad políticas de MAB. Le gustan los cambios, no se asusta fácil, escucha y entiende a sus colaboradores y a las voces de la calle. Sabe editar su discurso y estrategia de acuerdo con las formas y fondos que demanda la sociedad civil.
Es hombre de su tierra, piensa y late como guerrerense, pero también sabe cómo piensan y laten los políticos modernos y los empresarios neoliberales.
A Ángel Aguirre le tengo respeto y afecto. Fue un jefe amable, cordial y respetuoso conmigo y con sus colaboradores. Fue un gobernador sensible y generoso, siempre trabajando por la ruta que le pareció mejor.
Pero su salida del PRI me pareció lamentable. No por el melodrama de la traición política (¿son políticos y se ofenden cuando se sienten engañados y traicionados? Imagínense como se siente mucha gente). Así es la cultura política mexica, desleal, poco clara, convenenciera, poco ética, con fortaleza grupal y debilidad ideológica.
Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador, Florencio Salazar y Zeferino Torreblanca, son apenas algunos ejemplos de que en México, el malabarismo y el trapecio son destrezas distintivas de nuestros políticos.
Guiado sólo por sus hechos políticos, no distingo diferencias sustantivas entre los estilos, las formas, los proyectos y las estrategias del PRI, PAN, Y PRD. A juzgar por lo visto en los últimos cinco años, no los separan colores, ideas ni postulados partidistas, sino intereses, vanidades, ambiciones y grupos.
Pero a Ángel Aguirre no le reprocho eso. La congruencia política es una medalla a la fuerza, entereza, integridad, valor, inteligencia trabajo y constancia. ¡Uf! ¿Quién se atreve a colgársela sin rubor ni hipocresía?
Pero sí le reprocho su creencia de que en la política, valen y pesan más los hombres y sus circunstancias personales, que las ideas y las causas populares.
Ángel Aguirre no renunció al PRI motivado por causas reivindicatorias, por defender un proyecto social, ni por encabezar un movimiento popular. Lo hizo porque cree que la política es una herramienta de poder personal, y no de causas sociales relevantes y transformaciones colectivas.
Si así hubiera sido, sus discursos de esta precampaña, con su diagnóstico de la realidad guerrerense, con su crítica a los modos, reglas y cacicazgos del PRI, y con su defensa y apoyo a causas populares, no habrían nacido apenas.
Si así hubiera sido, ese discurso de izquierda opositora tendría hoy una madurez que no tiene; porque sería, a estas alturas de su carrera, un discurso sin arquetipos ni clichés, sin la retórica electoral tradicional del PRD.
Porque la pobreza, la injusticia, los contrastes sociales y económicos, no son nuevos, existen desde muchos antes de que Ángel Aguirre ingresara al PRI. Porque los vicios y defectos que hoy señala en su partido, fueron más agudos cuando él era un militante distinguido.
¿Por qué esperó hasta ahora? La respuesta parece obvia.
La misma pregunta me hice cuando acepté participar en la campaña de René Juárez como candidato del PRI a gobernador: ¿por qué suspender mi deslinde partidista, luego de doce años de trabajo con gobiernos tricolores?
Para entonces, la hegemonía del PRI agonizaba y la oposición de izquierdas y derechas crecía rápidamente.
Por primera vez en la historia política guerrerense, la elección del nuevo gobernador no se veía como un simple y mero trámite legitimador, para conservar el poder con estilo democrático. El candidato del PRD, Félix Salgado Macedonio, se mostraba como un adversario electoral competitivo y fajador, como una amenaza real para la continuidad del PRI.
Quizá por esa coyuntura política, entendí también que mi deslinde partidista no me deslindaba más de mi compromiso político. Entendí que, si bien no era ni me sentía priísta, sí era ruizmasseísta, simpatizante de un político inusual, no sólo en Guerrero, sino en todo México; sí era pupilo gustoso de un hombre de notable inteligencia, de carácter sólido y firme liderazgo; sí era militante de su proyecto político, el que Ruiz Massieu construyó con discursos memorables, ideas ordenadas y claras, proyectos ambiciosos, diálogo con la oposición, y cercanía con la gente.
Decía hace una semana que cuando decidí participar por primera vez en una campaña electoral, luego de 12 años de castidad partidista y electoral, me hice una pregunta simple pero necesaria: ¿por qué ahora?
Encontré tres respuestas, también simples.
Porque si bien no era priísta, sí era ruizmasseísta.
Porque el candidato del PRI en esa elección era René Juárez, un destacado ruizmasseísta, que además había sido, junto con Israel Soberanis, uno de los delfines más visibles de José Francisco Ruiz Massieu, para sucederlo en la gubernatura.
Aunque al final, Ruiz Massieu decidió fortalecer su aspiración presidencial, designando como el candidato del PRI a Rubén Figueroa Alcocer, seis años más tarde, René reclamó su turno generacional, a pesar de la oposición del entonces gobernador interino, Ángel Aguirre.
Además, René había nacido como político en el gobierno de Alejandro Cervantes Delgado (otro priísta de excepción, que supo distender el convulso ambiente político que había heredado), y que maduró en la administración de José Francisco como un hábil y eficiente gestor de recursos federales, y como un funcionario estudioso y conocedor, como pocos, del mapa social, político y económico del estado.
Y porque, por primera vez, el candidato del PRI corría el riesgo de perder la elección de gobernador.
O dicho con más claridad: si René representaba la continuidad del ruizmasseísmo, y si esta podría truncarse de nuevo con una derrota priísta, mi compromiso era colaborar en su campaña.
Como siempre, se ganó la elección. Pero la realidad política ya no era la de siempre. Los espacios y recursos del Ejecutivo estatal se habían reducido de manera significativa.
Paradójicamente, la competitividad electoral no trajo un mayor equilibrio y fluidez en la dinámica de la agenda pública; por el contrario, provocó que el ejercicio del poder estatal se sometiera al ritmo, rumbo y circunstancias de los conflictos cotidianos –marchas, plantones, toma de instalaciones, bloqueos–, imprevistos y agitados, pero insustanciales casi todos, para las prioridades que cualquier gobierno debe atender, si pretende cumplir con éxito sus promesas y proyectos.
En ese intenso e inestable entorno, el proyecto de René se simplificó para adaptarse a la nueva realidad política. “Ando de bomberito, broder. Puro apagando fueguitos, vale madre”, me dijo enfadado el propio René al final de una gira particularmente complicada.
Tenía razón, con esa dinámica ningún gobernador tiene tiempo para gobernar en el mejor de los sentidos, calma para entender los problemas, datos para planear ni libertad para ejecutar obras, ni fuerza para solucionar conflictos de fondo.
A pesar de todo, René alcanzó a entregar obra relevante y suficiente, como para concluir decorosamente con su encargo. Lo que no pudo fue evitar lo inevitable: la derrota del PRI en la elección de su sucesor.
Por eso, la victoria de Zeferino Torreblanca no fue resultado de una evaluación negativa de los electores al gobierno de René.
Por eso, el triunfo de Zeferino no fue en realidad una derrota del candidato Héctor Astudillo, sino del PRI hegemónico.
Por eso, la elección no la ganó el PRD (como el gobierno de Zeferino lo demostró), sino su candidato, un hombre que supo representar la esperanza de cambio de los ciudadanos. Zeferino fue el candidato ideal para ese momento.
Por eso, en esa elección reactivé mi deslinde partidista y decidí no participar en la campaña del PRI, para reivindicar mis convicciones políticas.
Cruel ironía para mí, porque el candidato tricolor era Héctor Astudillo, el priísta más cercano a mis afectos y a mis filiaciones políticas. Héctor no sólo era (es) un amigo de siempre, también uno de los políticos más íntegros, respetables, comprometidos, inteligentes y responsables que conozco.
No tengo duda de que habría sido un estupendo gobernador. Afortunadamente, el tiempo nos dio la oportunidad para reivindicaciones propias.
Tres años después de la elección, cuando la popularidad de Zeferino como gobernador había descendido notablemente, el PRI designó a Héctor como su candidato a la alcaldía de Chilpancingo.
Fue la primera campaña en la que participé sin invitación previa. Entre amigos no hacen falta protocolos para acortar distancias coyunturales, ni convocatorias para reencontrarse en el camino. Menos aún, cuando las ideas y las causas políticas son afines.
No sólo por nuestra admiración y respeto comunes por Ruiz Massieu, también porque el perfil político, el estilo personal y la sensibilidad social de Héctor coincide bien con mis preferencias electorales.
Esa campaña me dio la oportunidad de reiterarle mi simpatía como amigo y mi respeto como político profesional, esos que entienden y ejercen la política como un instrumento fundamental para el bienestar, la armonía, el progreso y el desarrollo de la gente que representan; como una herramienta insustituible para resolver conflictos, conciliar intereses, aminorar desigualdades, convocar voluntades, despertar esfuerzos comunitarios y articular esperanzas colectivas.
A pesar de carencias, contingencias, indiferencias e imprevistos, en dos años de gobierno, Héctor restituyó el respeto y la dignidad que había perdido la investidura de la Presidencia Municipal capitalina.
Por eso, cuando me contó su versión del cónclave priísta y la reacción de Ángel Aguirre, y cuando escuché sus razones para apoyar la aspiración de Manuel Añorve, disipé mis dudas y acepté participar en la campaña del candidato priísta a la gubernatura.
Hasta ahora, Ángel Aguirre no ha presentado argumentos políticos que desacrediten la idea de que su renuncia partidista obedeció a motivos personales, más que a causas sociales.
Para enterrar esa idea, Ángel deberá articular un proyecto de gobierno de izquierda. Pero de una izquierda moderna, inteligente, creativa, responsable, madura y renovadora, pues eso y sólo eso legitimaría los motivos de tan peculiar candidatura, y los propósitos de tan heterodoxa alianza electoral.
Sin ideas, argumentos y causas, será imposible (al menos para mí) confiar en la seriedad y virtud de su proyecto político.
Aguirre está más obligado que Añorve a legitimar su candidatura, porque en su caso primero debe explicar a los electores, propios y extraños, por qué aceptó ser candidato de otro(s) partido(s). Pero ambos, Ángel y Manuel, deben explicar y legitimar su aspiración política, en un momento tan complicado como el que vive Guerrero y el país. Ambos deben convencernos de que entienden la realidad y los problemas del estado, y de que saben y pueden gobernarnos bien, mejor.
De hecho, el enfrentamiento electoral y familiar, en lugar de agudizar divisiones y rupturas, debería de verse como una estupenda oportunidad para resolver agravios históricos, distender conflictos añejos y dignificar el ejercicio de la política, más allá de sus compromisos partidistas.
Sería fácil para dos candidatos tan cercanos como ellos, coincidir en cuatro o cinco políticas públicas, y comprometerse juntos a incorporarlas a sus planes de gobierno, gane quien gane la elección.
Vaya, coincidir en al menos un puñado de decisiones básicas y urgentes, como sí o no a La Parota, y combate o no al crimen organizado, por citar un par de ejemplos.
En Guerrero ya no hay tiempo para seguir sosteniendo una gobernabilidad tan frágil como la que vivimos ahora; ya no hay tiempo para aplazar más los compromisos de la política, los que los políticos deben vindicar, particularmente en momentos de crisis social, por encima de sus lealtades partidistas.
Es un momento estupendo para elevar el debate electoral, recuperando lo mejor de las banderas ideológicas y los compromisos sociales de sus partidos. Ambos, PRI y PRD, defienden causas, argumentos e ideas políticas que comparto y apoyo.
Me gusta la izquierda de los proyectos culturales, y me gusta la de los proyectos nacionalistas; me gusta la esperanza igualitaria de la izquierda que presuntamente representa el perredismo, pero también me gusta la promesa de desarrollo popular y estable que presuntamente representa la izquierda priísta.
Esa es mi ideología. ¿Priísta o perredista? No me toca a mí decirlo. Sólo sé que la ideología es uno de los valores irrenunciables de cualquier político de buena cepa. Un verdadero priísta no se puede convertir, de la noche a la mañana, en un verdadero perredista; ni este en un verdadero panista, nada más porque lo vieron feo.
Ruiz Massieu era un priísta convencido y orgulloso de su identidad ideológica. Algún columnista de La Jornada nacional, cuyo nombre no puedo recordar ahora, destacó que el extinto guerrerense era “el único priísta que conozco, que presume su militancia y que defiende sin rubor ni duda los postulados de su partido”.
Por eso me incorporaré a la campaña de Manuel, porque confío en su lealtad partidista, pero principalmente en su convicción ideológica.
Por eso celebraré su victoria, si convence y se convence de sus ideales y causas. Por eso aceptaré de buen modo la derrota, si Ángel convence y se convence de sus ideales y causas nuevas.
Y festejaré con los que quieran, si ambos reivindican el valor y la importancia de la verdadera política. El momento, repito, apremia, el escenario es atípico, las circunstancias inéditas, el contexto inusual.
Si se buscan señales divinas, abundan: un gobernador enfrentado con su partido, elección de un gobierno de cuatro años, dos candidatos consanguíneos, el candidato del PRD, ex gobernador priísta, la violencia desatada, una sociedad dividida, ciudadanos incrédulos, jóvenes sin oficio ni beneficio, la esperanza anémica.
Más claro, ni el agua.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Integración de comisiones de especialistas Coalición "Guerrero nos Une"

Atenta Invitación

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La Comisión Coordinadora del Plan de Gobierno de la Coalición “Guerrero Nos Une” le hace la más cordial invitación a una reunión de trabajo que se celebrará con el propósito de integrar las Comisiones de especialistas del Eje Temático Recuperación Económica Sustentable, en el Hotel Playa Suites Acapulco, en la Av. Costera Miguel Alemán No. 123, Fracc. Magallanes, el próximo sábado a las 10:00 hrs.
Las Comisiones a integrar son:
1) Finanzas y Administración,
2) Desarrollo Económico,
3) Desarrollo Rural,
4) Desarrollo Urbano y Obras Públicas,
5) Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente,
6)Turismo y,
7)Transporte.
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Atentamente
Por el Secretariado Técnico de la Comisión Coordinadora
Francisco Abarca Escamilla y Ernesto Aguirre Cámara
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Con el aprecio de siempre, recibe mis cordiales saludos.
A t e n t a m e n t e
Carlos Reyes Romero

viernes, 1 de octubre de 2010

Los indígenas hablan... a los candidatos

En la edición de LA JORNADA GUERRRERO, del 01 de octubre de 2010, se publicó la siguiente nota:
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LOS INDÍGENAS HABLAN

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Ayer en Acapulco sostuvieron una reunión representantes de varias organizaciones y de pueblos indígenas con el senador Ángel Aguirre Rivero, candidato de la coalición Guerrero nos une.
Fue un encuentro privado, en el que los representantes fueron a presentar sus iniciativas respecto a cómo debería abordarse la variada problemática que enfrenta este sector en ámbitos tan visibles como el normativo, educativo, cultural, de infraestructura básica comunitaria, de la represión, la pobreza ancestral, entre otros.
Por un lado, llaman la atención dos aspectos: los grupos indígenas no acuden con el candidato de la coalición Guerrero nos une para ver qué les va a ofrecer éste, sino para presentarle sus propuestas. De más está decir que Aguirre Rivero asumió como suyas esas iniciativas y se comprometió a cumplirlas. El otro aspecto, es la variedad de asistentes al encuentro –no obstante, reducido en cantidad– ya que hubo ahí una representación significativa: desde la Coordinadora de los Pueblos Indígenas de Guerrero, representada por Marcelino Díaz de Jesús; la Asociación de las Viudas de El Charco, con Eustolia Ramírez Castro; Altepetl Nahuas de La Montaña, con José Luis Matías, o el proyecto Cine Video Indio Calibre 500, representado por Blanca Estela Santa María Lastra, y el ex diputado federal Marcos Matías Alonso, por citar sólo algunos.
Habría que destacar la presencia de la representación de las viudas de El Charco. Es significativa precisamente porque desde la trinchera opuesta, al abanderado del PRD, Convergencia y PT se le ha pretendido adjudicar responsabilidad en la matanza de 11 campesinos perpetrada por el Ejército en 1998.
Curiosamente, ese discurso enarbolado por los adversarios del candidato se viene abajo con el respaldo de quienes serían directamente las personas afectadas, que no le señalan responsabilidad alguna.
Finalmente, lo que hay que decir es que el encuentro de las organizaciones indígenas con el candidato ha mostrado una nueva circunstancia: fueron a proponer, no a ver qué les proponían.
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Consultado en:
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/10/01/index.php?section=politica&article=002o1pol

jueves, 30 de septiembre de 2010

Sobre los candidatos a gobernador


GUERRERO Y LOS CANDIDATOS.
Ruth Zavaleta Salgado
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En el mes de enero se celebrará la elección para Gobernador en el estado de Guerrero para ello se instalarán más de 4000 casillas. Hace apenas pocas semanas se disipó la duda de quién será el candidato del PRI. Sin lugar a dudas, los resultados previos que se difundieron de una encuesta de la empresa Demotecnia, de María de las Heras, influyó en la decisión del Comité Ejecutivo Nacional. Tanto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como Acción Nacional (PAN) eligieron precisamente al precandidato mejor posicionado en esa encuesta. No fue el caso del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y de los otros partidos de izquierda que, acostumbrados a sus irreconciliables pugnas locales internas, decidieron apoyar a un candidato ajeno, emanado incluso del PRI, antes que a uno propio.
Bajo ese contexto, el resultado futurista de un triunfo contundente del PRI se desmoronó . Si bien es cierto que la misma encuesta le daba un resultado del 43% de ventaja sobre el 26% del PRD y 11 % del PAN, este escenario se sustentó en un PRI unido, lo que ahora hay es un PRI dividido con uno de sus precandidatos encabezando la Coalición de la izquierda (Convergencia, Partido del Trabajo y Partido de la Revolución Democrática), esto sin lugar a dudas hará más competitiva la contienda electoral.
El PAN, por su parte, decidió lanzar un candidato propio que fortalezca sus estructuras internas y se negó a ir en alianza con la izquierda como lo hizo en otros estados de la República con mediano éxito electoral. Tal vez la decisión partió del análisis de que la Alianza no generaría los mismos resultados electorales que en Oaxaca, Puebla o Sinaloa por varias razones: en primer lugar, las fobias y odios entre las izquierdas del PRD, PT, Convergencia y sus seguidores no garantiza que todos cierren filas en torno al candidato actual, peor aún, muchos de ellos, víctimas de la represión y aún frescos los recuerdos de sus luchas contra el PRI, se negarían a aceptar este nuevo liderazgo; en segundo lugar, la alianza no cuenta con la simpatía del Gobernador, quien, si bien es cierto es acusado de no apoyar al PRD, tiene por sí mismo una aceptación ciudadana por encima del mismo partido.
Por otra parte, es de observar que el candidato de la Alianza fue impulsado por el actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal (esto dicho por el propio candidato). Viejos conocidos durante su militancia priista, son muy solidarios entre sí: Cada vez que un precandidato se enoja en el PRI por no tener la candidatura esperada, ellos, los priistas del PRD, los convierten en candidatos no sólo del PRD sino de la Alianza de Izquierda o si se puede de la alianza izquierda –PAN. La rentabilidad político electoral ha obligado al PRD y PAN a aliarse para equilibrar la fuerza hegemónica del PRI en la mayoría de los Estados, sin embargo, así como hemos logrado una transición formal a la democracia, vale la pena preguntarnos sí estas alianzas pragmáticas con estos actores políticos (que no se volverán de izquierda por decreto), representan la posibilidad de generar un nuevo Pacto Social que combata los poderes fácticos como el caciquismo y el crimen organizado y genere condiciones de equidad, justicia e igualdad social, no a partir del clientelismo o de las dádivas sino de la educación de calidad, la lucha contra la violencia y la reactivación económica por ejemplo, en Guerrero, del turismo para la generación de empleo.
Lamentablemente, para los electores guerrerenses las opciones para votar por un gobernador son reducidas: votan por los candidatos del PRI -el del PRI y el Verde Ecologista o el de la Alianza (Convergencia, Partido del Trabajo y Partido de la Revolución Democrática y Nueva Alianza)- o por el candidato del PAN. Bajo esta perspectiva para los ciudadanos que tengan que decidir su voto y principalmente para los seguidores de los conceptos de la izquierda que no se sienten representados por la ideología de ninguno de los tres candidatos, las propuestas de los programas de gobierno y los hombres y mujeres que puedan constituir el gabinete de gobierno serán elementos contundentes.

martes, 28 de septiembre de 2010

Sobre el Instituto Electoral guerrerense

IEEG organismo inerte

Ricardo Castillo Barrientos
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Todas las opiniones coinciden respecto al inerte Instituto Electoral del Estado de Guerrero (IEEG), excepto una, la del candidato priísta Manuel Añorve Baños, para él, los consejeros electorales “están cumpliendo su función de muy buena fe”, que no es otra cosa que “dejar de hacer, dejar pasar”. A muchos les consta el visible temor de estos funcionarios por aplicar las sanciones establecidas en la Ley de la materia.
Los consejeros electorales son los únicos que no perciben la campaña anticipada del candidato del PRI, cuyas pruebas permanecen intactas y están a la vista de todos: espectaculares de la revista La Costa en Chilpancingo y Acapulco, fotografías de MAB en medallones de autos y en lonas, inserciones pagadas en medios de comunicación, marchas, mítines y reuniones en lugares públicos, toda una campaña política en forma, cuando deben de iniciar el próximo 3 de noviembre. De acuerdo a la Ley, estos eventos debieron realizarse al interior de los partidos políticos, siendo todo lo contrario, en un abierto y franco desafío al organismo electoral de paja.
Los consejeros electorales de cuyos nombres prefiero no acordarme, son los clásicos burócratas que vegetan en los puestos públicos haciéndose de la vista gorda, cobrando puntualmente elevados emolumentos quincenales, más viáticos y comisiones de los proveedores. Y en eso si están pendientes estos señores, esperando ansiosamente el día de quincena y la aparición de pingües negocios.
Para los titulares del IEEG no existen campañas anticipadas, propaganda negra, guerra sucia, ni nada por el estilo, inexplicablemente no ejercen su responsabilidad frente a estos flagrantes desacatos.
La actitud pasiva de los consejeros electorales los puede conducir a un callejón sin salida o a la ley de la selva, durante el transcurso del proceso electoral, pues hasta el momento no han demostrado capacidad para frenar los desmanes electoreros del candidato tricolor, generando un clima de incertidumbre, desconfianza y hasta temor en la ciudadanía.
En el caso de la propaganda y eventos del candidato de la Coalición “Guerrero nos Une”, Ángel Aguirre Rivero, este se ha mostrado más prudente, más cuidadoso y tolerante. En ningún punto del estado se han observado anuncios espectaculares con su fotografía o en medallones y lonas, solo algunas calcomanías que dicen: “Somos Ángeles de Corazón”, que subliminalmente se refiere a las aspiraciones del senador con licencia, quién tampoco ha realizado marchas y mítines en lugares públicos como reiteradamente lo sigue haciendo Añorve Baños, aún cuando estamos en periodo de veda electoral.
En fin, si el IEEG continúa manteniendo la misma posición, se corre el riesgo que el actual proceso electoral se le vaya de las manos y después nos estemos lamentando. No les queda más que rectificar y aplicarse de inmediato, antes que sea demasiado tarde.
ricardocastillob99@hotmail.com

A favor de Aguirre...

Ángeles contra demonios
Carlos Reyes Romero
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Es tiempo de definiciones. Las fuerzas se están alineando. Cada vez es más claro que la primera elección del 2011 será definitoria para el futuro del país.
Mientras el PRI se divide cada vez más, el PRD y la Coalición Guerrero Nos Une consolidan y ensanchan sus fuerzas.
Lo novedoso del actual proceso electoral en Guerrero es la imparable división del PRI, profundizada ahora con el desmarque en el Congreso del Estado de los 6 diputados proclives a Ángel Aguirre Rivero, quienes sin renunciar al PRI han anunciado la creación de su propia fracción.
Nadie quiere ni en nada ayudaría al triunfo de Ángel Aguirre Rivero que hubiera renuncias masivas al PRI; por el contrario, los priístas democráticos pueden ser muy valiosos desde adentro para evitar que prospere la guerra sucia que están promoviendo los genios del mal: el Chucky y Figueroa, para amarrarle las manos a los partidarios de la violencia, a los promotores de la ingobernabilidad. Los priístas democráticos serán vitales a la hora de reconstruir al PRI, de recuperar sus principios, de darle la dimensión y la estatura que el pueblo de Guerrero merece.
En el PRD todos se han sumado a la candidatura de Ángel Aguirre Rivero. Hasta lo más inconformes, los partidarios del diputado Ríos Piter, han entendido que las posibilidades de que éste llegue un día a la gubernatura dependen ahora del triunfo de Ángel Aguirre y de la Coalición Guerrero Nos Une, pero sobre todo del trabajo que hagan para generar confianza y credibilidad, liderazgo, entre la izquierda y las fuerzas democráticas.
El Panal se escinde; una parte apoyara al Chucky, −por aquello del muñeco diabólico−, como se le conoce a Manuel Añorve Baños entre sus propios correligionarios; mientras la otra, los Ángeles de Corazón, apoya a Ángel Aguirre Rivero de la Coalición Guerrero nos une.
Por su parte el PAN ha dejado prácticamente en libertad a sus militantes de adherirse a una u otra opción.
El Gobernador Zeferino Torreblanca tiene todavía la oportunidad de reivindicarse con Guerrero. Simplemente con que no se meta.
Al final en la decisión de cada quien pesará sobre todo el cobro de facturas al cacicazgo figueroísta; en estos 100 años que han dominado al estado de Guerrero, cada familia guerrerense tiene algo que reprocharle a los Figueroa.
Por eso hay que ir al fondo del asunto. La lucha no es entre la izquierda y el PRI, aunque esta tome la forma de dos coaliciones que se enfrentan electoralmente.
La lucha de fondo es contra el cacicazgo figueroísta que detrás del Chucky, busca mantener su predominio sobre la vida económica y política del estado.
Eso es lo que hay que impedir; a eso los guerrerenses de buena cepa tenemos que echarle todos los kilos.
Guerrero tiene derecho a otro destino; a un destino de prosperidad, justicia, libertad y de igualdad social y jurídica. Tenemos derecho a ser felices.
Por eso la solidez de la alianza entre los priístas democráticos, los aguirristas, y la izquierda de Guerrero.
Por eso el desmoronamiento del poder y la credibilidad de la cúpula priísta.
Por eso la conducta dubitativa del PAN.
Por eso la escisión del Panal y la indecisión entre los del PVEM.
Por eso el pavor de los caciques a la rebelión electoral del pueblo.
Los auténticos priístas, aquellos que todavía esperan la reforma del PRI anunciada por Luis Donaldo Colosio y truncada por sus asesinos quienes desde 1988 siguen gobernando en México; aquellos que todavía creen en los postulados de la Revolución Mexicana y en los principios del Nacionalismo Revolucionario; aquellos que campaña tras campaña hacen lo más pesado de la talacha para llevar al poder a quienes juran y perjuran que ahora sí las cosas van cambiar, que van a ser distintas, pero que cuando llegan al poder no se vuelven a acordar de los de abajo; los miles y miles de priístas que están cansados de que quienes gobiernan sólo arriben al poder para enriquecerse; los priístas de abajo, los que realmente ansían que su partido vuelva a gobernar con los logros de sus mejores años pero sin las deficiencias que los llevaron a tener que ceder el poder; esos priístas del pueblo, de comunidad, de ejido, de barrio, de colonia, el de las organizaciones sociales, los priístas de las clases medias, que están cansados de esperar que el Partido los vea, los oiga, los atienda; ellos no están con el figueroísmo, ellos no aceptan al Chucky.
Son los priístas que están contra el figueroísmo que aplastó y masacró a la izquierda histórica durante la Guerra Sucia; el figueroísmo que saturó el Pozo Meléndez de revolucionarios ajusticiados sin juicio ni derecho de defensa.
Son los priístas que están contra el figueroísmo que arrojó al mar y a la Bahía de Santa Lucía, a cientos de jóvenes que sólo ambicionaban una vida mejor y un futuro digno para los hijos que nunca pudieron tener.
Son los priístas que están contra el figueroísmo que siempre impidió la construcción del ferrocarril México-Acapulco, hasta que logró que se levantara el tramo de ese ferrocarril que corría de México a Cuernavaca y de ahí a Iguala.
Son los priístas que están contra el figueroísmo que siempre ha antepuesto sus intereses económicos y políticos a los intereses del pueblo, a los intereses del estado de Guerrero.
Son los priístas que están contra el figueroísmo que negocio con Zeferino la derrota del PRI en la pasada elección de gobernador, porque no le convenía la candidatura de Héctor Astudillo Flores.
Son muchos de los priístas que están ahora aliados con la izquierda histórica sobreviviente del figueroísmo y con sus nuevas generaciones, así como con los sectores democráticos que estamos coaligados en esta ardua lucha contra las remanencias de un cacicazgo que ya es demasiado dañino para Guerrero.
Esa es la fuerza de este movimiento; es esta profunda raigambre popular la que permitirá el triunfo de Ángel Aguirre Rivero, el triunfo de la Coalición Guerrero Nos Une, el triunfo del Pueblo.
Más que una unión de partidos, somos un pueblo en movimiento que construye su propia unidad y se prepara para hacer valer sus derechos.
Por eso esta es la hora de las definiciones; por eso esta es la hora de las decisiones.
En Guerrero se libra la batalla decisiva por la libertad del país.